Efímero mensajero entre mundos | Serie Bio | 30 cm x 40 cm
Acuarelas, rotuladores y recortes sobre papel Fabriano italiano
En la tradición japonesa, el cerezo florece para recordarnos que la belleza no permanece.
Su aparición es breve, casi un susurro, y en esa fugacidad reside su verdad.
El cuervo, en cambio, observa.
Es testigo de los ciclos, mensajero entre lo visible y lo que se transforma en silencio.
No interrumpe: comprende.
En esta obra, ambos conviven en un mismo plano:
lo que cae y lo que permanece atento,
lo que se disuelve y lo que aprende a mirar.
No se trata de la luna, ni del rojo que la envuelve,
sino del instante en que todo sucede y desaparece a la vez.
Ahí, donde el pétalo cae,
el conocimiento se revela sin ruido.
Una obra que recomiendo enmarcar en espacial blanco con vidrio.
su valor es de usd450
